Diez Claves para Educar en el orden

La experiencia de una profesora de Educación infantil 

Lorena Cifuentes  

Durante los primeros años de vida, las pequeñas rutinas que rodean a nuestros hijos se irán convirtiendo, poco a poco, en una costumbre que ellos mismos desearán continuar el día de mañana.           

Como en muchas otras facetas de la educación de nuestros hijos, el mejor maestro será también el ejemplo: A esta edad será fundamental que los niños nos vean, desde mucho antes de que se lo exijamos.                

  1. Periodo sensitivo de 1 a 3 años. Durante esta edad los niños están mas receptivos para trabajar este hábito.               
  2. Instinto guía del orden: Si el niño empieza a ser ordenado primero con sus juguetes, luego de mayor seguramente, será una persona organizada en su trabajo y en su tiempo, con las ideas claras, capacidad de planificar y de saber lo que tiene que hacer en cada momento.               
  3. Imitar y repetir: fundamento del aprendizaje. Los niños se fijan mucho en nosotros y aprenden de lo que nos ven hacer. Hay que educar con el ejemplo.               
  4. Jugar y emplear trucos: esencial hasta los 6 años dado que los niños aprenden jugando. 
  5. Motivación y alabanza: educarles en positivo. Para ello, hay que estar más tiempo con disposiciones positivas ante el niño que negativas: reconociendo las acciones bien hechas, fomentando su autoestima, conociendo sus puntos fuertes, ayudándole en sus puntos débiles o en aquello que le suponga mayor dificultad...               
  6. Enseñar hábitos: son las bases de las virtudes. Para conseguirlo el niño tiene que repetir una acción (ejemplo: recoger los juguetes) voluntariamente. Se puede jugar a realizar esa acción para motivarle el gusto por hacerla. No vale realizarlo solo un día. Hay que ser constantes.               
  7. Antes y después: enseñarles la diferencia entre el desorden de antes y la limpieza de después de ordenar.               
  8. No se arregla nada chillando: Explicarle mediante la palabra la importancia de tener las cosas ordenadas.                
  9. No angustiarse: obsesionarnos con el orden es el peor enemigo.               
  10. El mejor castigo es que lo ordene: con ello conseguimos: reforzar su voluntad,  batallar contra la pereza y fomentar su autoestima y su seguridad.

La autora tiene Diplomado en educación Infantil. Tiene experiencia como preceptora.


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